Estrategias de participación ciudadana en la gestión de la movilidad y el transporte. La Universidad Autónoma de Barcelona como ejemplo.
Introducción
La movilidad urbana sostenible se ha transformado en un eje crucial de
las políticas territoriales, sobre todo en el contexto de la creciente
urbanización y de la crisis climática global. La planificación del transporte
ya no puede centrarse exclusivamente en la infraestructura, sino que debe
contemplar los impactos sociales y ambientales, así como las necesidades de los
usuarios. En este nuevo enfoque, la participación ciudadana se posiciona como
un pilar fundamental para una movilidad inclusiva, eficiente y ecológicamente
responsable. Un ejemplo destacado de esta transformación es la Universidad
Autónoma de Barcelona (UAB), que ha implementado estrategias de participación
activas en la gestión de su movilidad interna y externa.
Mediante un artículo publicado en la revista electrónica de Geografía y
Ciencias Sociales Scripta Nova los autores Carme Miralles-Guasch, Ángel
Cebollada y Rafael Requena, del departamento de Geografía y la Unidad de
Gestión de la Movilidad, respectivamente, plantean la estrategia de
participación ciudadana en la gestión de la movilidad en un punto nodal metropolitano,
como es la Universidad Autónoma de Barcelona.
La UAB, ubicada en un ámbito suburbano y aislado de las tramas urbanas
tradicionales de la Región Metropolitana de Barcelona, concentra todos los días
a más de 40.000 personas, de las que menos del 10% viven en el propio recinto universitario.
Una ubicación y un volumen que hacen de las políticas de accesibilidad un
objetivo prioritario en las estratégicas académicas. En este contexto, ha
organizado La Mesa de Movilidad de la UAB, un órgano de participación donde
están incluidos todos los sectores académicos y los agentes territoriales que
participan en la gestión y la planificación de la movilidad y los medios de
transporte en dicha universidad.
El análisis que se presenta incide en el cambio de paradigma científico
que en la movilidad y los transportes se está desarrollando desde la geografía.
Desarrollo
Cambios
paradigmáticos: de la infraestructura a la movilidad sostenible
Durante el siglo XX, el paradigma dominante en planificación del
transporte fue la expansión de infraestructuras como respuesta a la demanda de
movilidad, muchas veces privilegiando el vehículo privado. Sin embargo, desde
la década de 1990, con la publicación del Informe Brundtland (1987) y el avance
de la Agenda 21, comenzó a gestarse una nueva visión centrada en la
sostenibilidad, donde se reconoce que la movilidad no es solo una cuestión de
infraestructura, sino también de justicia territorial, calidad ambiental y
cohesión social (Comisión Mundial sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo, 1987; European Commission, 2001;
Miralles-Guasch, 2002).
La participación ciudadana en el ámbito del transporte implica la
inclusión activa de los distintos actores sociales en la toma de decisiones.
Esto abarca desde consultas públicas hasta modelos de gobernanza colaborativa.
Según Arnstein (1969), los niveles de participación van desde la manipulación
hasta el control ciudadano. En movilidad, la participación se vuelve
especialmente relevante por tratarse de un derecho colectivo y un factor clave
en la equidad urbana.
En Cataluña, la Ley de Movilidad 9/2003 ha institucionalizado mecanismos
participativos, como las Mesas de Movilidad y Consejos Territoriales, promoviendo
una planificación inclusiva (Generalitat de Catalunya, 2003).
El caso
de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB): modelo de gobernanza
participativa
La Universidad Autónoma de Barcelona representa un nodo metropolitano
singular. Aislada físicamente del núcleo urbano de Barcelona y con una
población flotante de más de 40.000 personas al día, sus retos de accesibilidad
son mayúsculos. Frente a ello, la UAB ha desarrollado una estrategia integral
(Miralles-Guasch, Cebollada, & Requena, 2010). El modelo UAB demuestra que
una planificación participativa puede ser exitosa si se cumplen ciertas
condiciones: voluntad institucional, transparencia, multinivelidad e inversión
pública (Boix, 2006; GEMOTT, 2001–2009). No obstante, también enfrenta desafíos
como la coordinación interadministrativa y la adaptación a nuevas tecnologías.
Después de una serie de estudios, encuestas y levantamientos técnicos la
UAB toma la iniciativa de diseñar lo que se conoció como la Mesa de la
Movilidad, al mismo tiempo, asume pues su función de agente territorial metropolitano incorporando
la gestión de la movilidad generada
como una de las líneas estratégicas de su política universitaria y empieza a
trabajar a una escala técnica y de política académica
(Miralles, Avellaneda y Cebollada, 2003). Una apuesta reforzada por la Ley de
la Movilidad de Cataluña que le permite ser considerada un polígono de
actividad económica y un centro de atracción de desplazamientos, con lo que se
ha podido aplicar los análisis y las propuestas que la ley demanda.
Siguiendo esta línea de actuación, en 2005 se crea la Unidad de Gestión
de la Movilidad dentro de la estructura gerencial de la Universidad, con el
objetivo de hacer frente a los retos planteados por la accesibilidad en su
campus. Esta iniciativa convierte a la UAB en el primer, y único de momento,
centro generador de movilidad submunicipal con una estructura estable de
gestión de la movilidad en España (tal y como marca la Ley de la Movilidad
Catalana).
Las funciones principales de la Unidad de Gestión de la Movilidad
son las de asesoría técnica del equipo de gobierno, representación de la
Universidad como agente ante los diferentes actores, diagnosis del sistema y
elaboración de propuestas de mejora.
Posteriormente, después de varios estudios mediante encuestas, en
septiembre del 2006 el Consejo de Gobierno de la universidad junto con la
comunidad universitaria crean el Plan Estratégico de Accesibilidad.
Este documento materializa la política sectorial de la UAB en el ámbito de la movilidad y la accesibilidad. Establece los principios, objetivos y líneas estratégicas básicas para la gestión de la movilidad de forma integral. Sus principios inspiradores son la accesibilidad (maximizar la accesibilidad de sus usuarios potenciales independientemente de sus capacidades), la sostenibilidad (conseguir el menor impacto ambiental posible de la movilidad que genera), la seguridad (conseguir el modelo de movilidad más seguro) y la equidad (igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad). Posiblemente estos principios motivaron a México a desarrollar durante la pandemia (año 2020) el plan estratégico Movilidad 4S.
Conclusión
La experiencia de la Universidad Autónoma de Barcelona confirma que la
movilidad sostenible no es un objetivo técnico, sino un proceso político y
social. La participación ciudadana, lejos de ser un mero requisito formal,
permite generar legitimidad, creatividad y eficiencia en la gestión
territorial. La UAB, como nodo de conocimiento y movilidad, se convierte así en
un laboratorio de innovación urbana, cuyos aprendizajes pueden extrapolarse a
otros espacios suburbanos e instituciones complejas.
La integración de la gente es vital para la implementación de políticas
publicas y estrategias que garanticen una movilidad sostenible. Incrementar los
niveles de accesibilidad y generar políticas de movilidad sostenible debe ser
prioridades de los gobiernos locales y federales.
Con la voluntad política, le inyección de los recursos económicos
necesarios, las alianzas estratégicas con el sector privado y la participación
de las fuerzas comunitarias, cualquier país o región podrá desarrollar una
movilidad más saludable, más segura, más sostenible y más inclusiva.
Referencias
Ø Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. (1987). Nuestro futuro común. Oxford: Oxford University Press.
Ø GEMOTT. (2001–2009). Encuestas de movilidad de la Universidad Autónoma de Barcelona. Bellaterra: UAB.
Ø Generalitat de Catalunya. (2003). Llei 9/2003, de la mobilitat.
Ø Miralles-Guasch, C. (2002). Ciudad y transporte: el binomio imperfecto. Barcelona: Ariel.
Ø Miralles-Guasch, C., Cebollada, A., & Requena, R. (2010). Estrategias de participación ciudadana en la gestión de la movilidad y el transporte. Scripta Nova, XIV(331).
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